
-No te preocupes - dijo ella - todo va a estar bien.
- ¡No, no va estar bien! ¡NO está bien!- contesté totalmente deshecho. Con el corazón destrozado. Fúrico.
- Confía en mí - dijo, y luego me sonrió - de verdad, todo va a estar bien.
Eso fue demasiado para mí...
-¡POR QUÉ DEMONIOS TODO EL MUNDO SIEMPRE DICE ESO!
- No lo digo cómo todos lo dicen - replicó un poco indignada, mientras su sonrisa se desvanecía lentamente.
- Bien - escupí las palabras - ... ¿entonces dime cuál es la diferencia entre como tú lo dices y cómo lo dice todo el mundo?
Se quedó calla por un momento. Luego, mirándome a los ojos, me dijo.
- La diferencia es esta: cuando yo digo que todo va a estar bien, en serio Creo que todo va a estar bien- Entonces su sonrisa regresó.